Pablito clavó un clavito en la calva de un calvito, en la calva de un calvito clavó un clavito Pablito.


El perro de San Roque no tiene rabo, porque Ramón Ramírez se lo ha robado.


¿Cómo quieres que te quiera si quién quiero que me quiera no me quiere como quiero que me quiera?


Podador que podas la parra, ¿qué parra podas? ¿Podas mi parra o tu parra podas? Ni podo tu parra, ni mi parra podo, que podo la parra de mi tío Bartolo.


El cielo está enladrillado ¿quién lo desenladrillará? el desenladrillador que lo desenladrille buen desenladrillador será.


Erre con erre, guitarra; erre con erre, carril: rápido ruedan los carros, rápido el ferrocarril.


Tres tristes tigres, comen trigo en un trigal, en tres tristes trastos tragaban trigo tres tristes tigres.


Tres tristes tigres, tragaban trigo en un trigal, en tres tristes trastos tragaban trigo tres tristes tigres.


La madre y la hija van a misa. La madre pisa paja y la hija paja pisa.


El pato tiene dos patas. Dos patas tiene la pata. Un pico tiene el patito, y se pica las dos patas. ¡Qué metedura de pata!


Cuando yo digo Diego, digo digo, y cuando digo digo, digo Diego.


Me han dicho un dicho, que dicen que he dicho yo. Ese dicho está mal dicho, pues si yo lo hubiera dicho estaría mejor dicho, que ese dicho que dicen que dije yo.


Todos conocemos los trabalenguas populares de nuestro lugar de origen y es que esta expresión de la literatura popular es parte de la tradición de todos los países. Su extensión por todo el planeta seguramente se debe a que su origen se remonta a la Antigua Grecia, donde se crearon con los mismos fines didácticos y de distracción que tienen en la actualidad. Hoy existen trabalenguas en todos los países del mundo y en todos los idiomas.

Los trabalenguas empiezan a estar en nuestra vida desde muy temprana edad, prácticamente desde que podemos pronunciar las palabras que forman parte de nuestro escaso vocabulario infantil. Es en la escuela en donde nos ponen los primeros ejercicios verbales con trabalenguas populares para luego repetirlos en casa y mostrar lo que hemos aprendido. Momentos de recreación e interacción social son propicios para ellos.

Los trabalenguas populares unen generaciones. Seguramente, si le preguntas a tu padre o a tu madre algún trabalenguas que se sepa, y luego le preguntas a tu abuelo, las probabilidades de que te digan el mismo trabalenguas son bastante altas. ¿Quién no ha escuchado el famoso trabalenguas de los Tres tristes tigres comen trigo en un trigal? O Tengo una tablita bien entarbintantinguladorsita.

Los trabalenguas, son juegos de palabras como las adivinanzas, enigmas y rimas que tienen fines educativos para ayudarnos a desarrollar nuestras habilidades verbales y de interacción social, pero además son muy divertidos y retadores. Hay trabalenguas de diferentes tipos de dificultad, a mayor extensión, más difícil será pronunciarlos.

La conservación y la divulgación de los trabalenguas tienen mucho que ver con la preocupación de las instituciones y entidades para que esta tradición no se pierda en el tiempo. Por eso es fundamental que los trabalenguas se mantengan en las actividades que se realizan dentro de los colegios o institutos y que en nuestras casas se los enseñemos a nuestros niños.

Los trabalenguas populares son parte de la riqueza cultural de los pueblos que han pasado de forma oral de una generación a la siguiente. Las tradiciones hablan de quienes somos y por eso es importante mantener los trabalenguas populares en nuestras actividades recreativas.